jueves, 12 de abril de 2018

¿Por qué volví a escribir?

Hola, Hola! La entrada de hoy es personal, pero me apetecía tener una "pequeña charla" con ustedes sobre esto que tanto me gusta hacer y compartir: escribir.


La creación de historia es algo que ha estado siempre conmigo, pero comencé a ponerlas en papel alrededor de los 11, 12 años, y siempre han tenido el mismo elemento: la fantasía. ¿Por qué soy tan partidaria de este género? La verdad, no lo sé, simplemente me encanta crear historias que sucedan en un lugar distinto en el que estoy.

Mi primera historia fue una novela corta infantil que nunca terminé, pero con 13 años terminé mi primera novela de fantasía romántica, aunque lamentablemente nunca podré recuperarla, la escribí en una computadora de escritorio que se rompió antes de que pudiera pasar el manuscrito a algún lado más seguro.

Y luego de eso llegó mi mayor orgullo, la saga de magical girls Venatrix, una saga de cinco libros que escribí desde mis 14 a los 19, y ha sido siempre lo que me ha impulsado cuando siento que no puedo hacerlo o cuando el autoboicoteo simplemente me hace agachar la cabeza con resignación.

Venatrix me recuerda que formé un mundo, un sistema de magia, personajes adolescentes que se volvieron jóvenes fuertes y decididas, donde escribí sobre parejas entre chicas sin admitir mi propia orientación sexual todavía.


(Todos esos cuadernos y libretas son los cinco libros de Venatrix)

A mis 19 años fracasé muchísimo en demasiadas cosas, y eso me quitó el amor que tenía por la lectura y la escritura. Deje de leer y era incapaz de sentarme a escribir una frase, pero las historias seguían en mi cabeza, venían y se iban cuando se daban cuenta que no las pondría en papel, ni siquiera para recordarlas algún día.

Empecé muchos proyectos, desde una trilogía middle grade con hadas hasta una novela histórica con una protagonista femenina que daba miedo, pero no pude terminar ninguno, me era imposible, así que renuncié.

Poco a poco volví a leer, y al volver a leer lo que otros habían escrito, deseé volver a escribir mis propias historias, pero nada me convencía, nada sería bueno, yo no leería nada de lo que mi mente quería que escribiera. Fue entonces cuando apareció el proyecto al que le tengo tanto cariño, mi bebe consentido, mi querido Proyecto Continente.

Soy una gran fan de los dramas históricos asiáticos, y siempre me he preguntado por qué cuando se escribe sobre novelas de fantasía épicas, se ambienta el mundo en el occidente medieval, por qué nunca en el medieval oriental, y ahí surgió la idea del Continente, sus Imperios, sus familias reales, y Hime...

Tuve la idea en mi cabeza, la pensé, la desenrosqué, hasta que Laura Tárraga apareció con sus #Dmaratón y dejé de tener excusas para sentarme a escribir, y lo hice, me senté y escribí el inicio del primer capitulo del Proyecto Continente, escribí cerca de 2000 palabras en una hora. Eran palabras torpes, que he corregido infinitas veces, pero eran palabras, estaba escribiendo mis palabras.

Seguí domingo a domingo, escribiendo y trabajando en la historia. Pasó un mes y yo tenía cerca de 20.000 palabras escritas y la primera parte de la novela terminada, llegó el Nanowrimo y con él, el renacer del Proyecto Mikaela, y en diciembre volvió el Proyecto Continente, y amanecí el 2018 con una nueva idea para un nuevo proyecto. Desde ese 5 de setiembre del 2017 no he parado de escribir, crear, escribir, compartir, escribir, fangirlear con mis historias, escribir...

Pero...¿por qué volví a escribir? Porque las ideas siempre están ahí cuando veo una imagen, escucho una canción, una frase suelta por la calle, las ideas viene y me exigen ser reproducidas en algo que puede quedarse en nada, o volverse algo de lo que este medianamente orgullosa.

Porque me gusta crear y compartir. Porque me gusta aportar y enseñar.

Porque cuando las ganas de seguir adelante se van, cuando todo lo que está a mi alrededor se desmorona, hay un Continente al que puedo volver, un Vampire Squad que me recibe, un reino gobernado por villanos que me sonríe con maliciosa diversión, y un príncipe bisexual que me lanza una mirada de suplica para que escriba su historia.

No importa que ninguna historia sea leída nunca, la habré escrito, terminado y corregido, y si alguna vez deja de ser enteramente mía, y pasa a ser del mundo. Poco me importará que esté bien, tomaré las criticas, buenas y malas, eso seguro, pero siempre me diré a mi misma, me recordaré, que esas palabras que alguien está leyendo, fueron escritas por mí, porque volví a escribir.


Y eso es todo por hoy, perdón por esta entrada tan larga e intensa, pero necesitaba sacar esto y dejarlo plasmado en algún lado, por mí y por cualquier persona que lo necesite.
           
Nos volvemos a leer este domingo.

Bye, Bye!

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