sábado, 10 de marzo de 2018

¿Qué es ser una princesa?: Disney

Hola, Hola! La entrada de hoy es puramente opinión personal, pero es un tema que me interesa, medio polémico y debatible, y desde luego, espero sus opiniones en los comentarios. Hoy hablaremos sobre las Princesas Disney.


¿Quién no ha visto una película de animación de Disney? Las probabilidades de que me respondan que no, es muy baja. Disney fue fundada en 1923, y si bien empezó produciendo cortos animados, su mayor producción y primera princesa fue Blancanieves en 1937. Y no fue hasta 1950 que Disney volviera apostar por una princesa con el caso de La Cenicienta, y casi diez años después con La Bella Durmiente.

Luego de la construcción de los primeros parques temáticos, cambios de dirección y expansión mundial, Disney lanza La Sirenita en 1989, seguida por La Bella y La Bestia en 1991, y Aladdín en 1992. Después de esto, tras el lanzamiento del éxito de El Rey León y la primera película de Toy Story con Pixar, Pocahontas es estrenada en 1995 y Mulan en 1998.

La expansión de Disney Channel a Lationamérica y España, y el estreno de Piratas del Caribe marcan un nuevo comienzo para la franquicia Disney.

Pasan diez años hasta que Disney vuelve a confiar en sus princesas y marca una nueva era, con princesas aún más fuertes de las que ya había mostrado en sus últimos lanzamientos. La Princesa y El Sapo en 2009, y la famosa Enredados en 2010. Lamentablemente, Tania, la primera princesa negra, se ve eclipsada por ser protagonista de una película infravalorada y la carismática Rapunzel.

En 2012, Pixar estrena a su primera princesa, Merida con Valiente, la primera princesa que se muestra decidida a no casarse. Y en 2013 llega la película más taquillera siendo dirigida por una mujer (esto hasta el lanzamiento de Wonder Woman), Frozen.

Y en 2016, tenemos a la que es hasta el momento, la última princesa Disney, Moana. Cabe destacar, que a partir de 2015, Disney ha estado lanzando live-action de sus clásicos, pero no contaré a esas princesas en esta entrada.

Luego de este extenso recorrido histórico, que espero no quede muy largo, empezamos a analizar el carácter de las Princesas Disney, que es tal vez, lo más cuestionable desde hace décadas.

Vuelvo a recordar que esto que diré a continuación es meramente mi opinión, y que no será totalmente objetiva, porque me considero una gran fan de Disney.

Las primeras princesas Disney, Blancanieves, Cenicienta y Aurora (La Bella Durmiente) carecen hasta de diálogos en las películas, y como sabemos, tienden a reproducir el instalove y la tontería de ser salvadas por un príncipe desconocido. Yo metería aquí dentro a Ariel (La Sirenita), porque ese amor repentino por Eric, y ese deseo de ser buena y perfecta para él, me ponen muy nerviosa, pero hay muchas personas que me han dado algunos argumentos para considerar que Ariel es independiente y lucha por lo que quiere.

A partir de Bella (La Bella y La Bestia), Jazmín (Aladdín) y Mulan la cosa comienza a cambiar, si bien se mantiene lo de los matrimonios al final y el vivieron felices, las relaciones amorosas se desarrollan durante la historia y podemos apreciar mejor la personalidad de ambos enamorados. Y tanto Bella como Jazmín y Mulan son jóvenes decididas, con un futuro soñado que va más allá de lo que conocen o les imponen. Son soñadoras.

Y con Tania y Rapunzel empieza una nueva era completamente distinta. Mujeres fuertes, aventureras, valientes, que quieren conocer un mundo más allá de lo que tienen delante, que no necesitan de un hombre para lograr todo eso, aunque siempre se encuentran en la compañía de uno, y es la crítica que le hago a Disney, esa necesidad, ya casi necedad, de colocar a un compañero de aventuras, ya sea príncipe o plebeyo.

Esto es algo que ni siquiera Frozen y Moana han podido romper. Anna (Frozen) tiene la compañía de Kristoff durante la búsqueda de su hermana, y Moana cuenta con Maui. La única que rompe con este patrón es Merida (Valiente) quien solo cuenta con su madre que no es de mucha ayuda por la condición en la que la ha dejado.

Disney comenzó dándonos princesas insulsa, sin carácter, hasta se las podría denominar personajes planos que solo cumplían el deber de ser salvadas de alguna maldición lanzada por una bruja o mujer malvada. Evolucionó en princesa que querían ser fuertes, pero no llegaban a serlo del todo, y está formando una nueva generación de princesas que ya no terminan casadas o con un final feliz, sino con el final que se merecen, siendo mujeres libres y soñadoras.

Espero que esta entrada les haya gustado, y que esperen la segunda parte con Barbie como tema central, porque en esa vamos hablar aún más.

Nos vemos mañana,

Bye, Bye!

No hay comentarios:

Publicar un comentario